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Viernes, 09 de Septiembre de 2011 22:47

¿De dónde viene el agua?

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Sólo un 3% del agua del mundo es dulce. De esta el 77% está congelada en los polos,  el 22% es subterránea, y solo el 0, 33%  está en ríos, lagunas y quebradas.

El agua que tomamos en Bogotá y los municipios aledaños nace en los páramos y bosques andinos del Parque Nacional Natural Chingaza, donde nacen los ríos Chuza, Guatiquía y Teusacá; el Parque Nacional Natural Sumapaz, donde nace el río Tunjuelo y el páramo de Guacheneque, que da origen el Río Bogotá.
El agua nace en las montañas de la cordillera oriental, en páramos inhóspitos, fríos y  húmedos que recogen el agua que cae de la lluvia, la neblina y los deshielos. Su clima inestable, la nubosidad, el frío y periodos cortos de calor intenso afectan la vida de quienes habitan en el páramo. 
 
A pesar del clima, el suelo del páramo siempre permanece húmedo, incluso el de los lugares más apartados de los charcos y pantanos. Allí todo cumple una función, las cuchillas abruptas de las montañas descienden en pendientes suaves y onduladas hasta convertirse en valles, en donde el agua se recoge formando charcos, pantanos y lagunas, alimentadas por pequeños arroyos visibles y otros subterráneos.
 
Las plantas de los páramos han especializado sus hojas, raíces y troncos para sobrevivir. Hojas peludas para el frío, en forma de cuchara para recoger el agua, líquenes que retienen la humedad, entre otras, pero todas necesarias para proteger el suelo, recoger el agua y darle vivienda y alimento a los animales que allí prosperan. 
 
El suelo de los páramos es  de origen volcánico, su color negro es producto de la gran cantidad de materia orgánica que contiene y que en las alturas no se descompone fácilmente. El suelo se comporta como una esponja, retiene grandes cantidades de agua por largo tiempo y la va soltando lenta y constantemente. Por eso debajo de  cada valle y pastizal de los páramos hay agua, que se ha almacenado por siglos, y que ahora, como cuando llegaba a la pila del mono en el centro de Bogotá, llega a su casa con una pureza incomparable. 
 
Mucho del trabajo de potabilización del agua lo hace el páramo, por eso en esta ciudad tenemos mejor agua que en Londres, o en cualquier lugar del mundo.
 
Un poco  más abajo entre los 1.000 y 1.200 metros comienzan los bosques andinos, que se aferran a las montañas y  están frecuentemente cubiertos de neblina. La neblina consiste en la suspensión de muy pequeñas gotas de agua en la atmósfera y ocurre naturalmente en lugares con cambios bruscos en el clima.
 
La  tarea de estos bosques es dedicada, en cada árbol,  plantas especializadas recogen  gota a gota el agua, que luego escurre por las hojas, las ramas y los troncos hasta llegar a los ríos y quebradas que nacieron en los páramos, incrementando su caudal o formando nuevos. 
 
Esta increíble alianza entre los páramos y los bosques, completa la fábrica de agua pura que nos abastece todos los días a los bogotanos y a todos los habitantes de esta región.
 
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Ultima modificación: Miércoles, 12 de Octubre de 2011 15:38

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